Por las huellas de Pablo Pueblo

Frank Patiño

… Regresa un hombre en silencio, de su trabajo cansado / su paso no lleva prisa, su sombra nunca lo alcanza / lo espera el barrio de siempre, con el farol en la esquina / con la basura allá en frente y el ruido de la cantina.

Pablo Pueblo, llega hasta el zaguán oscuro / y vuelve a ver las paredes con las viejas papeletas / que prometían futuros en lides politiqueras / y en su cara se dibuja la decepción de la espera….

En 1977 aparece Pablo Pueblo de Rubén Blades, grabada con la Orquesta de Willie Colón en el álbum Metiendo mano.  Esta es la canción del escepticismo de un obrero que “llega a su barrio de siempre, cansao de la factoría”, una alegoría a los millones de trabajadores que veían cómo naufragaban los sueños de redención de la clase obrera. Pablo Pueblo es una fotografía del escepticismo de finales del siglo pasado, cuando las aspiraciones revolucionarias zozobraban tras la traición del estalinismo a las revoluciones del Siglo XX.

Y es que Pablo Pueblo nunca entendió lo que sucedía en la URSS y mucho menos lo que vendría después de su caída: un puñado de visiones que oscilaban entre las terceras vías y el arco iris de las pequeñas revoluciones rosas y verdes, cuando “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser” cundía en los rostros de la vieja dirigencia de la izquierda.

Después vendrían las nuevas esperanzas para Pablo Pueblo: el levantamiento indígena de Chiapas, las movilizaciones en Seatle y las marchas contra la Invasión a Irak. Y esas nuevas esperanzas traerían también sus malas noticias: la nueva izquierda le diría a Pablo Pueblo que ya no era viable una revolución socialista y que él (y la clase obrera) estaban en la papelera de la historia.

En los barrios de América Latina, cuando ya Pablo Pueblo era un anciano, tras un decenio en el que el neoliberalismo acabó con las pocas conquistas de los trabajadores y se privatizaron las escuelas, los hospitales y hasta las cárceles y los cementerios, una oleada de levantamientos echó abajo varios regímenes políticos, pero como la clase obrera estaba en medio de su derrota y la vieja izquierda estaba ocupada en su nuevo credo posmoderno, otros sectores ocuparon su lugar.

Y hace ya más de un decenio que Pablo Pueblo vota por los gobiernos populistas y nacionalistas en los que la izquierda ocupa un lugar de accionista minoritario. Y pasan carros y carretas (Golpe Militar a Honduras, Invasión a Haití, Bases Militares Yanquis en Colombia) sin que se pueda conmover a esta izquierda que ahora sólo habla de curules parlamentarias y gobernabilidad, mientras da rienda suelta a sus subdesarrollados sueños: Banco del Sur, ALBA.

… Entra al cuarto y se queda mirando / a su mujer y a los niños y se pregunta hasta cuándo / toma sus sueños raídos, los parcha con esperanzas / hace del hambre una almohada y se acuesta triste de alma…

Pero, como diría el poeta brasilero Thiago de Mello, “es oscuro mas yo canto”, por ello un puñado de trabajadores intentan otras salidas como la Coordinadora Nacional de Luchas de Brasil, Conlutas, una central de masas que reúne a trabajadores, estudiantes y campesinos e impulsa el Encuentro Latinoamericano y del Caribe, ELAC, como espacio de coordinación de la resistencia.

… Pablo pueblo, Pablo hermano / votando en las elecciones / pa después comerse un clavo…

Estas son las huellas de Pablo Pueblo (más allá de los caudillos y las curules) por la calles y las esquinas de su barrio de siempre.

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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