De los discursos en Radio Habana a las Reflexiones de Fidel

Frank Patiño

Por allá en los años 80, cuando no había internet y pasábamos las tardes escuchando emisoras de onda corta en las viejas radios de cuatro bandas, conocimos la voz de Fidel Castro por Radio Habana y su imponente lema: “Transmitiendo desde Cuba, Territorio Libre en América”.

Sus inflexiones nasales, su contundencia cuando denunciaba al imperio y sus pausas de café vespertino nos llevaban, con facilidad, a admirarlo. La fascinación era tal por esa emisora que mi abuela me ayudó a escribir una carta y nadie puede tener idea de la felicidad que me dio ese fin de año cuando recibí una respuesta con un par de libros, el afiche del Che Guevara y seis almanaques con las viejas imágenes de la Revolución de 1959.

Cuba era nuestra: la Charanga Rubalcaba y su sello de calidad, la Orquesta Aragón con ‘Aprende muchacho’, las fotografías de la Habana Vieja con sus calles igualitas a Cartagena, los zapatos blancos y las boinas de los veteranos, la guayabera y esa forma de hablar como si estuviéramos narrando un juego de pelota caliente; pero además eso de ‘Socialismo o muerte: venceremos’. A uno le daban ganas de ser de izquierda, de hacer también, en este otro lado del Caribe, una revolución.

Y se acabaron los 80 y con ellos ese orden en el que habíamos crecido: los rusos por un lado y los gringos por el otro. Todo parecía cambiar y las noticias que provenían de la Isla eran más bien confusas. En 1989, se iniciaron los juicios de los otrora héroes que escuchábamos por Radio Habana, Arnaldo Ochoa y Tony de la Guardia. El rostro de estos hombres pidiendo perdón y asumiendo quién sabe cuántas responsabilidades propias y ajenas nos conmovía a tal punto de creer que el Partido Comunista Cubano no los fusilaría. Pero los fusilaron y después de eso no sólo no volvimos a tener buenas noticias de esa Revolución con la que crecimos sino que algunos fuimos descubriendo las oscuridades de su pasado.

Los cubanos habían dado el 1 de enero de 1959 el mayor golpe al capitalismo en nuestro hemisferio pues un levantamiento contra la dictadura de Batista se fue convirtiendo en un proceso de construcción socialista cuando su dirección expropió a los capitalistas y dejó a los dueños de los burdeles y los cultivos de caña cantando sus nostalgias de expoliación desde Miami.

Pero la Revolución Cubana se había sumado – sin que los muchachos que escuchábamos las emisoras de onda corta lo supiéramos entonces – a los satélites de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas y asumió las tesis del socialismo en un solo país y de la coexistencia pacífica, es decir, del estalinismo. A tal punto llegó el papel de Cuba que en medio de la triunfante Revolución Nicaragüense recomendó a los sandinistas no cometer el mismo error: expropiar a la burguesía. Los resultados son bien conocidos y sólo basta con mirar qué pasó con hombres como Daniel ortega y Edén Pastora.

Otro caso fue el de Ernesto ‘Che’ Guevara, quien a pesar de sus equivocaciones rompió con el régimen cubano y se fue a Bolivia y fue asesinado cuando intentaba trasladar sus teoría del foco guerrillero a un país cuya clase obrera tenía una tradición, también heroica, de lucha. El discurso del Che en Argel en 1963 no sólo mostraba sus diferencias con las tesis económicas de la Escuela Patricio Lumumba sino sus distancias con las tesis del socialismo en un solo país.

En ese entonces era casi ciega nuestra fe en la Revolución Cubana y en medio de la caída de la URSS la vimos resistir e iniciamos – a pesar de las dudas – campañas de solidaridad: lápices, papeles, todo lo que pudiéramos mandar. En aquellas reuniones oíamos a un Pablo Milanés decir: “Será mejor hundirnos en el mar antes que traicionar la gloria que se ha vivido” y a Silvio Rodríguez: “Y canta que aún sin Rey Mago, sigo en pie”.

Y cuando alguien se atrevía a cuestionar a la Revolución Cubana o a su líder Fidel Castro salíamos ya no a su defensa sino a su justificación. Se decretó el período especial y ya sin la URSS se iniciaron las reformas capitalistas en forma de concesiones a grandes empresas hoteleras. El papel de Cuba en lo internacional ya no sólo se limitaba a ser mediador de los conflictos heredados de la Guerra Fría sino que era el mejor apaga fuegos.

Más tarde llegaron los gobiernos populistas y nacionalistas en el Sur del Río Bravo y en medio de los mismos estribillos vociferan el tal Socialismo del Siglo XXI que no es más que un socialismo falaz: sin expropiación de la burguesía, sin democracia obrera, sin internacionalismo proletario. Allí está Haití como un monumento al Socialismo del Siglo XXI, invadida incluso por las tropas del gobierno ‘progresista’ de Lula.

Hoy, en medio de los levantamientos del Magreb y el Medio Oriente, cuando la clase obrera europea comienza a luchar después de más de medio siglo, Fidel castro en su senectud escribe notas de defensa al dictador Gadafi. Este proceso revolucionario en marcha es sólo una conspiración del imperialismo para los hermanos Castro.

Es triste que el VI Congreso del Partido Comunista Cubano, a pesar de haber sido realizado en un momento en el que el imperialismo atraviesa su mayor crisis en el Mundo Árabe y el Norte de África, a tal punto que tuvieron que apurar la muerte de Osama Bin Laden, los hermanos Castro anuncien – con una verborrea revolucionaria – nada más y nada menos que la oficialización de la restauración del capitalismo en Cuba, así, como si nada.

Más información:

http://www.litci.org/inicio/especiais/cuba

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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3 respuestas a De los discursos en Radio Habana a las Reflexiones de Fidel

  1. Carlos Porras dijo:

    Si miras hacia atras esto lo hicimos no solo con Cuba sino que lo seguimos haciendo con la URSS

  2. mariaca dijo:

    Ay mi niño…una cosa es mirar la burra desde lejos y otra tenerla amansada. La verdad te digo que no le veo desde estas tierras calientes de Dios, una salida revolucionaria al bloqueo, la crisis y la pobreza. Ojala el trotskismo tropical, del cual soy admiradora, tuviera la posibilidad de probar en la práctica una pequeña parte de sus teorías, pero para desgracia de las que queremos los cambios, solo tenemos la lengua y el cerebro afilado para la crítica pero poco de experiencia histórico-concreta por estas tierras del ñame y el maíz cariaco.

  3. Javier Ortiz Cassiani dijo:

    Buena la nota viejo. A veces asusta compadre, no se si es que nos estamos poniendo viejos, pero cada vez más las esperanzas se nos vuelven nostalgias.

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