Juan Piña, la voz del patio

Frank Patiño

Otro de nuestros universales es Juan Piña, con su voz de patio en tardes del Caribe. Es igual cuando pregona un porro o una cumbia, cuando hace paseos y merengues o cuando se impregna de salserías. Las nuevas generaciones no lo recuerdan pero lo sienten, más cuando sus canciones se abren rueda en toda fiesta.

Nació Juan Piña, como todos nuestros juglares, en la pobreza de su pueblo, San Marcos, Sucre, en 1951. Fue por muchos años la voz de la Orquesta de los Hermanos Martelo y en 1975 fundó junto a Carlos Piña la Orquesta la Revelación.  Su voz acompañó también los coros de la época legendaria del Binomio de Oro y junto a Juancho Rois grabaría una serie de inolvidables álbumes de música de acordeón.

De las primeras canciones que impusieron su voz para siempre fue ‘Emigrante latino’ del momposino Antonio del Villar, himno de estas barriadas que iban y venían a New York o Caracas:

“Tierra / pedacito de cielo que diste un día a mis ojos luz / sueño / volver a cantarte una serenata con tibia voz / Busco / todos los caminos que me conduzcan de nuevo a ti / lloro / cuando un barco agita sus telas blancas para partir / Y yo, y yo me tengo que quedar / con un abrazo sin calor / como la arena sin su mar / qué soledad, qué angustia / Adiós, pedazo de aquella niñez / recuerdo de mi juventud / quizá no vuelva más a ti / no quiero olvidarte nunca”.

En los 80, no había baile en el que no sonara ‘La rama del tamarindo’, ‘La canillona’, ´Lo mío es mío’, ‘El machín’, ‘El polvorete’, ‘Golero desconfiao’, ‘Te perdí’, ‘La tumbacatre’ o ‘Amanecí llorando’. De igual manera, páginas inolvidables de la música de acordeón como ‘La duda’, ‘Novia cariñosa’, ‘Cómo quieres que te olvide’, ‘El fuete’ y ‘Compañera’. Pero sus mejores interpretaciones fueron ‘La luna de Barranquilla’ de la autoría de Esthercita Forero, y ‘Baila Simón’, magistral obra donde se impone el clarinete de Carlos Piña. En su discografía cuenta con la canción ‘Yerbero’, un montuno en el que también muestra su calidad musical.

Recientemente, el periodista barranquillero Fausto Pérez Villareal escribió el libro ‘Juan Piña, al fondo de su alma’, prologado por el escritor cartagenero Roberto Burgos, que manifiesta: “En las pequeñas y alejadas poblaciones de las sabanas que fueron el Bolívar Grande, aisladas, con una agricultura de subsistencia, propicias a inundaciones y sequías, y sometida éstas a las bondades o a la escasez de la Ciénaga del Río San Jorge, aparecen familias cuyo destino es preservar y continuar – ¡ quién lo creyera ! – los enigmas y saberes de un arte o de un oficio. En esos ciclos fatales de la pobreza, de escasos asombros y esperas elementales e infructuosas, la tradición artística deja ver un aspecto poco conocido que ennoblece la vida y torna complejo el porvenir”.

Hoy la voz de Juan Piña no está en la radio, como la de tantos otros de nuestros maestros. Pero su voz sigue viviendo en nuestros patios y en cada fiesta popular del Caribe Colombiano.

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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