Yo no soy de por aquí

Frank Patiño

Estar en 1953 en La Habana, con un sencillo de Don Américo y sus Caribes y otro par de discos con el Conjunto Luis Santi y el Casino de Sevilla, esperando a las afueras de Radio Progreso, sin una moneda en el bolsillo, era para Nelson Pinedo casi un sueño.

Nacido un febrero del año 1928 en el Barrio Rebolo de Barranquilla, de padre zapatero y una madre que cantaba mientras atendía la casa, fue empleado bancario y locutor de la Voz de la Patria. Y fue en la radio donde cultivó su voz prodigiosa y ese sueño de ir a Caracas, esa especie de capital continental del Caribe, a meterse en la escena musical internacional.

Y allá viajó con el Conjunto de los Hermanos Rodríguez Morena y a su regreso se unió a la Orquesta de Antonio María Peñaloza, con quien viajaría a Bogotá convirtiéndose en la estrella de las noches de aquella fría ciudad. Allí conoció a los miembros de la Orquesta Serenata Española, quienes le propusieron viajar a La Habana, centro discográfico y radiofónico más importante de América. La agrupación cambiaría su nombre a Casino de Sevilla y con ellos emprendería el viaje no antes sin hacer escala en Caracas, donde se vería con Chucho Sanoja, el mismo del inolvidable ‘Lamento naúfrago’.

Ya el La Habana, Casino de Sevilla regresa a España y Nelson Pinedo conoce a Tito Garrote, quien lo lleva a Radio Progreso: “Todo se me juntó como una andanada, cantar con la Sonora Matancera y hacerle la suplencia a Daniel Santos… Ese fue el golpe maestro en mi carrera. Ahí se junto todo. Entonces Tito, en un momento de audacia, decide no cobrar nada y yo que me estaba metiendo un cable, hacia meses que no trabajaba… Estaba bastante golpeado económicamente. Le dije a Garrote, no juegues con mi estomago y él me dijo tranquilo que usted está bajo mi responsabilidad… Él era el empresario de Benny Moré, Fernando Albuerne, Olga Guillot, Rolando Laserie y Lucho Gatica, de las grandes figuras y ahí modestamente tuve yo, un espacio muy especial” (Entrevista a Rafael Bassi Labarrera para Herencia Latina).

Su promoción fue el porro de Rafael Campo Miranda ‘Playa, brisa y mar’ y lo que era una suplencia de quince días se convierte en una presencia de cinco años en la Sonora Matancera.

Nelson Pinedo llevó las páginas del porro y de la música del Caribe Colombiano al escenario internacional: ‘Me voy pa La habana’, ‘Momposina’, ‘El varquero’ y ‘El ermitaño’, entre otros. También fue la voz de una de las principales canciones de la inolvidable Sonora Matancera, ‘La esquina del movimiento’:

“De las calles de La Habana todos tienen qué decir / todos tienen qué decir, pero de muy buena gana / como si esto fuera poco, es la nota del momento / el comentario que tiene la esquina del movimiento / ¿cuál será, cuál será, la esquina del movimiento?”

En 1958 regresaría a Caracas y se integraría a Orquesta de Pacho Galán. Allí arranca una carrera con una discografía de la que hacen parte la Sonora Caracas y las orquestas de Chucho Sanoja, Alejandro Sosa, Luis González, Memo Salamaca, Chucho Rodríguez, Manolo Albo, Nelson Henríquez, Víctor Mendoza, Porfi Jimenez, Cholo Ortiz, Ñico Estrada, Tommy Olivencia y Hugo Morales. En ese recorrido grabaría con dos de las mejores agrupaciones de la época: Cortijo y su Combo y la Orquesta de Tito Rodríguez.

A sus ochenta y tres años, Nelson Pinedo sigue recorriendo las calles de su natal Barranquilla, sin alardes, sabiendo que fue amo y señor de la esquina y de su movimiento.

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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4 respuestas a Yo no soy de por aquí

  1. Que bonita historia. Movido por la curiosidad busque las canciones y para mi sorpresa son todas aquellas canciones que escuché a lo largo de mi infancia en las calles de mi barrio, todos los domingos cuando los trabajadores aprovechaban el sagrado dia de su descanso para colocar en la terraza de sus casas un enorme equipo sonida, con lo mejor de salsa vieja, matando el calor del dia con una cerveza fria.

  2. Javier Ortiz Cassiani dijo:

    Hermosa nota, men
    Hace rato merecemos la guayabera, los zapatos caprichos, el sombrero Panamá y el pañuelo enchumbao en María Farina.

  3. Luis Alberto López dijo:

    Valiosos son los aportes a la “vida” de la música y de sus interpretes, como los episodios narrados por Antonio.
    El caso de Nelson Pinedo es de resaltar, en la medida que puso en alto no solo sus dotes artísticas, sino también su terruño y su país. Lo recordamos y recordamos momentos importantes de nuestras vidas, cuando escuchamos sus cantos sonoros, sus interpretaciones, su voz..
    Excelente el aporte para la recordación y la vida de la “acera izquierda”.

  4. María Cristina Díaz dijo:

    También se escuchaba los Domingos en los barrios de Cali, en mi infancia…

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