“Hombre bullanguero, de mirar lejano, de abarca y sombrero”

Frank Patiño

“Ay cuando yo me muera no me carguen luto, que vaya una banda tras del cajón / y una comparsa con tela y pito, sobre el ataúd un bulto de ron / que la aventurera me tire un llanto, con un traje rojo adornao en florón… / velorio no quiero, en una caseta / que toque Alejo, nueve días de fiesta”.  Así imaginó Pablito Flórez su entierro. Sus canciones, joyas escondidas en el álbum musical de la Cuenca del Caribe, contienen la tradición de los sones de los corteros del Ingenio Berástegui, la herencia orquestal de las bandas del Gran Bolívar y los cantos de vaquería del valle del Sinú.

Nació en Ciénaga de Oro en 1926, tres años antes de la primera zafra del Ingenio, y desde entonces ese litoral se imprimió en su piel y en su voz:

“Mi porro me sabe a todo lo bueno de mi región / me sabe a caña me sabe a toro, me sabe a fiesta me sabe a ron / Me sabe a piña me sabe a mango, me sabe a leche esperá en corral / me sabe a china esparascá en fandango y ají con huevo en machucá”.

Es autor de una de las páginas musicales más importantes del Caribe Colombiano: ‘Tres clarinetes’, tremenda controversia de metales que – bajo el arbitrio del bombardino – guía los pasos del bailador mientras las velas se derriten en las manos de las hembras – de toda edad – que surcan los caminos de las alboradas sabaneras.

Otra de sus gemas es ‘La aventurera’, travesía que guarda la usanza peregrina de las fiestas de corralejas:

“Hace tiempo que ha salido de mi tierra una mujer aventurera, ay no se sabe dónde está / Se ha perdido por todas las carreteras, de todas las provincias, pueblos y ciudad / Esta mujer tiene cara de ser buena porque así lo ha demostrado y he presenciado yo / Una vez que se fue pa Cartagena, supo que me moría y enseguida regresó / Si supiera que la quiero, volvería por esta tierra, al pueblo Ciénaga de Oro, donde tiene quien la quiera.

La última vez que la pude ver de cerca fue en el puerto e Montería y enseguida se embarcó / Iba rumbo directico pa Tierra Alta, muchas veces le escribí, jamás me contestó / Voy a ir a la fiesta el Caramelo donde dicen que es preciso sale aventurar / para de nuevo decirle que la quiero, conquistármela de necio y poderla regresar / Si supiera que la quiero volvería por esta tierra, al pueblo Ciénaga de Oro, donde tiene quien la quiera”.

En sus canciones también está impregnada la dignidad de esos pueblos masacrados por los terratienentes: “Qué buen campesino, honrado y honesto/ va por el camino, sonriéndole al tiempo / la brisa costeña, le alza en el sombrero / va pringao de vela y oloroso a suero / Ese es el sinuano: hombre bullanguero, de mirar lejano, de abarca y sombrero”.

Murió Pablito Flórez… que suenen todas las bandas en honor al Gran Juglar del Sinú.

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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2 respuestas a “Hombre bullanguero, de mirar lejano, de abarca y sombrero”

  1. Javier Ortiz Cassiani dijo:

    Mi estómago, se volvió facto, ya no resiste “la leche esperá en corral”. Por fortuna mi oído y mis pies se siguen dejando seducir por las composiciones del maestro Pablo Flórez. Los homenajes a quienes lo merecen, gracias por la nota, men. El guapirreo debe continuar.

  2. Maestro, mis respetos por esta nota al gran juglar de mi tierra.

    Un abrazo.

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