La fundación de la aguajería

Freddy Machado

Antes que el bacán barranquillero habitara en el Caribe Colombiano, ya el aguajero hacía estragos y se destacaba en las esquinas de los barrios, en las casetas y en las calles de Cartagena.

Evidentemente el aguajero es un hombre sin agüeros, elegante y bocón. En Cartagena, provenían en exclusiva de San Diego, Getsemaní y Torices. Después se perrateó el asunto y abundaron aguajeritos en Blas de Lezo, Olaya Herrera y hasta en Bocagrande.

En esencia, el aguajero es exagerado, vive su película de ‘man bravo’ y se destaca en el deporte y en actividades recreativas. Sabe de música, baila como ninguno y se impone en las peleas callejeras.

En la época clásica y de esplendor de la música salsa – años 60 y 70 – se tenía como gran protagonista al aguajero, que andaba con los discos de acetato debajo del brazo para imponer su estilo.

Independientemente de lo anterior, si hay algo que caracterizaba al aguajero era su swing y su vestimenta: zapatos blancos, camisa medio abierta, gafas oscuras y gorra. El aguajero tenía ademanes, movimientos y una velocidad innata que sumado a su lenguaje particular, lo hacían destacar. A un aguajero lo hacían sus gestos y la armonía del cuerpo al servicio de la espectacularidad.

Si hay un deporte significativo para desarrollar el swing es el beisbol (o el softbol hoy en día). El fútbol no, porque para ellos es un deporte con veintidós tipos corriendo detrás de una bola, infatigablemente, durante noventa minutos. En el beisbol abundan las señas, las manías. El pitcher hace cualquier cantidad de gestos antes de lanzar al plato. El short stop es un superhombre celando los noventa pies que hay entre segunda y tercera para que nos e pase una bola de fuego de siete centímetros de diámetro. El bateador mueve el trasero y asume posturas de jonronero.

Pero con el auge del fútbol y el abandono de los cartageneros por la práctica del beisbol, sumado a la dictadura de ritmos diferentes a la salsa, impuestos por la sociedad de consumo, el aguajero se fue extinguiendo.

Y como los tiempos cambian, en la actualidad se habla es de los hombres metrosexuales: estos son unos seres excesivamente tiernos, angelicales, con caras de modelos y miradas indefinidas. Sus cuerpos reflejan la perfección de quien acude al gimnasio como rutina y en sus gustos musicales debe incluirse la música clásica.

Por eso cuando Cabrera y Rentería se destacaron como los mejores short stop de las Grandes Ligas, eso fue una defensa de la aguajería. Por eso hay que incentivar las escuelas de beisbol, semilleros de aguajeros, para continuar con la usanza. Igual que la salsa, que alienta y promueve a los aguajeros.

La aguajería es una tradición. El Caribe en esencia es aguajero. Cuando usted vea una persona de las característica y perfil de las que me he referido, no lo critique. El aguajero es una especie en vía de extinción y nuestro deber es protegerlo que esos seres no le hacen daño a nadie porque su misión es mostrar su aguaje, una energía interior que en términos de ADN sólo es compatible con los seres nacidos en este lugar del trópico. Así, que vivan los aguajeros.

A la memoria de Wilson Medrano, quien hablaba con autoridad de este y otros temas de barrio

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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5 respuestas a La fundación de la aguajería

  1. Javier Ortiz Cassiani dijo:

    Bien, Freddy, que bueno que a pesar de “los trabajos y los días” saques tiempo para estas notas. Un homenaje a los aguajeros lo hizo el Joe Arroyo con el estribillo “Ponte bacano, que hay baile hoy…”. A propósito de beisbol y aguaje les comparto este texto que leí hace algunos años y que ahora, por fortuna, encontré en la red.
    http://www.cubaencuentro.com/var/cubaencuentro.com/storage/original/application/3e72cc0f8088366cd28c06c9afe42c24.pdf

  2. MOISES CAMERANO SALCEDO dijo:

    Excelente recuerdos, te felicito Freddy esa dedicación investigativa que aporta socialmente enseñanzas costumbristas. En nuestro barrio Alto Bosque en esos memorables años (60-70) tuvimos un personaje que le llamamos El Petucuá, nuestro representante del aguaje, con todas las características y dotes del propio ejemplar, quien además usaba una pulsera en material de acero que en la época llamamos ‘esclava’, la popular gorra cubana o bolsa de hielo, también la Boína, la correa con una buena chapa que en los momentos de guerra o trifulcas se la quitaban para su defensa, no faltaron los tramullos y préstamos que nunca pagaban, aunque trabajaban toda la semana para realizar sus faenas desde el viernes a domingo, algo de cachete ponía. Especialista en recoger para la pecho rojo (ron blanco) y los lucky con mejoral.

  3. ABOGADO Y MUSICO dijo:

    Cuando leemos esta clase de artículos, nos damos cuenta la inteligencia, el análisis y la falta de matrícula con todos esos modelos que nos ofrece el consumismo y el acartonamiento que caracteriza a personajes que con ilegítima pretensión se las dan de literatos y tratadistas. Con la propiedad que me brinda el hecho de conocerte desde tus sólidas bases morales y jurídicas y acudiendo al mismo sentido crítico que de ti puedo emular, solo me resta decirte, distinguido hijo de Ulpiano, adelante. No te detengas, tus detractores, todos habitantes del oscurantismo y la penumbra intelectual, sólo les resta beber de la copa de su propia iniquidad, para fenecer en el océano de su infertilidad mental.

  4. Nos hacen llegar el siguiente comentario

    El aguajero II

    Ernesto José Espitaleta Araujo

    “(…) el aguajero efectivo y sano usaba las perras y las patillas voladas. Puso de moda los suéteres banlon y los pantalones tornasol y botas anchas. En la moda parroquial era el primero y la nota la imponía él. Los de Blas de Lezo fuimos AGUAJEROS, no aguajeritos, y vacilábamos en Torices bailando en el Club Los Caballeros y en Getsemaní y en San Diego íbamos a jugar bola de caucho.

    Los mejores outfielderes de nuestro béisbol salieron de Blas de Lezo y en el Club de Amigos, en el piso del salón, todavía se encuentran las marcas de los mejores pasos de la salsa que dejamos allí. Las competencias de bailadores entre el Miranda de Getsemaní, El Mata de las Delicias y Esperanza, El Kolcana Rogelio, la gente de Bruselas y nosotros, los Blaslezanos, fueron famosas.

    En Blas de Lezo impusimos las gafas Rai Ban y en los barrios que tú mencionas existían eran los hazañosos, una pequeña degradación del Aguajero original, siendo aquéllos un poco más vulgares. El aguajero de BLACHO, mi barrio de 30 años, tenía un peculiar caminao, que ni Juanito Alimaña, te cuento. Y en todos los barrios había aguajeros torcidos, los que se metían su porro antes de entrar a las fiestas.

    Esos eran los aguajeros mandukos. Los aguajeros bacanos éramos los que del bachillerato fuimos directo a la U y éramos también los que más novias conseguíamos. Invito, con pulquérrimo respeto a una sana y provechosa polémica acerca de la aguajería inmersa en los buenos modales y en la cultura como ingrediente principal.

    • ABOGADO Y MUSICO dijo:

      HOLA, CON SUPREMA HUMILDAD Y PROFUNDO RESPETO POR LAS EXPRESIONES DE LOS COMENTARISTAS, ME PERMITO, SIN AFÁN DE POLEMIZAR, HACER UNA BREVE GLOSA AL COMENTARIO DE NUESTRO DILECTO AMIGO “TICO” ESPITALETA. ESTE HOMBRE DE LEYES Y DE FINAS LETRAS, ACOSTUMBRADO COMO NOS TIENE A SUS FLORIDOS ESCRITOS QUE EN OTRORA EXPLAYARA EN SUS DECISIONES JUDICIALES CUANDO HIZO PARTE DEL ENTE ACUSADOR, ESTOY SEGURO SIN INTENCIÓN, CONFUNDE EL CONCEPTO DE AGUAJERO CON EL DEL PERSONAJE RAMPLÓN Y VULGAR, INDUCIDO MUY SEGURAMENTE LUEGO DE UNA INGESTA DE MARIHUANA, SE PRESENTA CON UN DIALECTO REBUSCADO E INENTENDIBLE, TOTALMENTE OPUESTO AL ESTILO QUE IMPONE SER REPRESENTANTE DE LA AGUAJERÍA,
      SER AGUAJERO NO ES NADA MENOS QUE SER TITULAR DE CONVICCIONES DE ALTA AUTOESTIMA, ACOMPASADA CON UNAS GANAS DE SER QUIEN SE ROBE EL SHOW Y LA FIGURACIÓN. DEFINITIVAMENTE, EL AGUAJERO TIENE SELLO DE DISTINCIÓN: LA ORIGINALIDAD. AL AGUAJERO NO LE PREOCUPA LO MALO QUE PUEDAN DECIR DE ÉL; SOLO LE IMPORTA PERTENECER A ESTA CASTA EXCLUSIVA Y CASI EXCLUYENTE DE LA AGUAJERÍA.
      LA SEGUNDA GLOSA QUE PODRÍA HACERLE AL COMENTARIO DE “TICO” ES QUE EL AGUAJERO NO ES PRECISAMENTE ESE PERSONAJE LIMITADO A NUESTRA GEOGRAFÍA CARTAGENERA. PARA DEMOSTRARLO, TRAIGO A CUENTO PRECISAMENTE A PERSONAJES COMO EL “PACHANGA”, REFERIDO DE MANERA BRILLANTE POR LA PLUMA DEL ESCRITOR COSTEÑO DAVID SANCHEZ JULIAO.
      PIENSO QUE TODOS NOSOTROS, LOS NATIVOS DEL LITORAL CARIBE LLEVAMOS EN NUESTRA CARTA GENÉTICA, ALGO DE AGUAJEROS.

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