Cuando Cartagena era una fiesta…

FUGA

Frank Patiño

A finales de los años 70, una generación de artistas y gestores culturales forjaron en Cartagena un movimiento musical que para el decenio de los 80 inundó las emisoras y las tarimas del Caribe Colombiano y que tuvo su esplendor con voces como las de Juan Carlos Coronel con el Nene y sus Traviesos.

El impulso industrial de la ciudad con la inauguración de la Refinería de Cartagena en 1957 y el desarrollo de Mamonal, de la mano de la cultura portuaria, fueron el escenario para el surgimiento de este movimiento cultural que creció en las barriadas obreras y populares que por esos años sentían que ‘Cartagena era una fiesta’.

Esta página de nuestra historia reciente es la que se narra, en la voz de un puñado de hacedores culturales, en el tercer libro del periodista Rubén Darío Álvarez  La fuga del esplendor. Conversación con la música cartagenera de los años 80. Son 25 entrevistas y perfiles que van más allá de la ciudad, que rememoran aquellos años del Festival de Música del Caribe, el Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla y las Fiestas de Noviembre, cuando las agrupaciones de Cartagena y del Gran Bolívar protagonizaban las noches en las casetas y verbenas de la región.

Cada una de las entrevistas de Rubén Darío Álvarez tiene su propio juego, es un diálogo en el que uno se siente en una esquina del barrio o en una apacible tarde de pueblo. Pero todas conforman una página que nos hace falta en la nuestra historia, porque muchas de esas canciones se siguen escuchando, pero las nuevas generaciones a veces no dimensionan la importancia que tuvieron esos músicos locales no sólo en la región y en el país, sino a nivel internacional, como sucedió con Patacón pisao.

Este es el tercer libro del periodista cartagenero – que ya había publicado Noticias de un poco de gente que nadie conoce (Editorial Pluma de Mompox, 2007) y Crónicas de la región más invisible (Universidad de Cartagena, 2010) – que nos lleva a esos viejos tiempos y nos invita a reflexionar sobre la decadencia que siguió a ese esplendor.

En cada línea del libro, escrito con la nostalgia de los tiempos idos, se muestra la ciudad que en los años 90 fue arrasada con las privatizaciones y los cierres de empresas, con el desempleo y el desplazamiento. El viejo muelle – Colpuertos – que a pesar de sus dificultades era la columna vertebral de esa cultura – del béisbol, del mar, de la música antillana – fue apropiado por unas pocas familias y la fiesta se acabó para dar paso a los eventos ‘internacionales’ en los que Cartagena es apenas un escenario, unas piedras viejas.

Con La fuga del esplendor, con su cadencia narrativa, Rubén Darío nos devuelve a la algarabía del Centro Histórico inundado de uniformes de colegio, a los conciertos en el Parque de la Virgencita en Blas de Lezo, a los lanzamientos de los discos en la Plaza de Toros, en fin, a la ciudad que sigue allí, agazapada, esperando salir, otra vez.

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Acerca de Frank Patiño

Escritor y periodista.
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Una respuesta a Cuando Cartagena era una fiesta…

  1. Carlos dijo:

    Donde se consigue ese libro?

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